domingo, 11 de marzo de 2007



Cuando recogí las piedras el agua que caía era tanta que no sabía si eran tan amarillas como me parecían. Está bien, la isla era supuestamente ésa isla dorada y sagrada, llena de sangre, llena de ritos, pero el agua no me dejaba ver más allá de mis propios pies, y el barro de alrededor. Un lago maravilloso y piedras. No de las que se derriten en mis manos, sino piedras erosionables, pero casi imposibles de romper, y con un color frente al que enero en Nono parece gris. Si iban a llegar a destino, no sabía. Yo lo mismo las juntaba, en esas encrucijadas húmedas, inundadas de lluvia y lágrimas.

Porque ése día lloraba el cielo y yo, a la par, lloraba de estar tan lejos, de tener frío en enero, lloraba de estar en esa diapositiva inundada levantando piedritas que parecían doradas.

Cuando llegamos arriba, había una mesa de sacrificio y un laberinto que me pareció conocido, como si fuera mi texto en un contexto donde la otredad era lo más cercano.

Apenas llegué a ver el lago desde el punto más alto salió el sol, yo me sequé las lágrimas, y las piedritas doradas se convirtieron en grises.

Abrí el bolsillo de más afuera de la mochila y las guardé lo mismo.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

yo imagino y siento la alegria de ese destino que las recibio, de igual manera, es lo mas cercano a un nombre muy bonito que se eleva todo el tiempo

(...) dijo...

En la isla del sol, el sol es el dueño del suelo sagrado, del agua sagrada..es increíble pensar que en un momento es invierno y en otro verano, que en momento te querés volver a córdoba porque llueve sin parar y al otro segundo te querés quedar a vivir ahí.
Las piedras no eran tan doradas, pero el viaje fue tan dorado como la estrella que le dá nombre a la isla.

maria a secas dijo...

que lindo !!!!

::: dijo...

el estado de ánimo
definitivamente modifica la percepción del mundo. a veces la vida es dorada, a veces es negra. o gris, que es peor.

Gaby dijo...

EUUUUUUUU bueno acá queda mi firma en tu pagina... Te quiero mucho, y sabés que me encanta todo lo que escribís y las imágenes... Te quiero de nuevo, ah, y por tercera vez consecutiva.. Te quiero! Un beso!

yo no soy vos (por suerte!) dijo...

las piedras tienen el color de la luz y el reflejo de la tierra.

salga a la calle conmigo dijo...

todavía los recuerdo juntando esas piedras, a vos, a gonzalo, a los demás... era como si quisieran retener parte de esa isla, traerla.
yo decidí dejarlas, que se quedaran allí para alguna vez volver, para que esas piedras y el sol me llevaran nuevamente a ese hermoso lugar...
por muchos y maravillosos viajes como éste, se la saluda con cariño...

Gregorio Verdugo dijo...

Las piedras lo que reflejaban en realidad era el color de tu mirada, el reflejo del ámbar de tu alma es lo que las hacía doradas.

pep dijo...

las fotos y las piedras tienen mucho en común al ansia humana. como una mezcla entre vida y muerte, entre estar detenidas y a la vez , estar respirando.
m egusta, y siempre me gusto, el término 'otredad'
saludos