lunes, 5 de marzo de 2007

Aquí están mis credenciales.

Si presentás esas credenciales te dejan pasar seguro. Soledad, aquí están mis credenciales. Dice Drexler, tan plácido, tan plateado. Como si fuera tan fácil, como si fuera tan directo. Sabés que pasaremos juntos temporales, dice también, tan relajado que hasta te lo llegás a creer. Te lo llegás a creer tanto que te subís a la bicicleta sin llorar, te ponés a chapotear lejos, y como gorrión vas a los saltitos, avanzando. Y llegás, llegás, llegás. Vas algunas mañanas erróneas pensando que total tenía todas las credenciales, y en este sistema credencialista está todo bien si las tenés, y de nuevo, casi sin miedo vas. Pero ahí, cuando soñás a la siesta, cuando ya no te importa más nada y te caes del barrio, te sentás en otra silla y ya casi creés que lo encontrarás en cada cosa que calla y que te traen cicatrices envueltas en papel de celofán, ahí, justito ahí, caés en la cuenta que era para María Rita, era para ella, aunque la canción se llame Soledad.

6 comentarios:

::: dijo...

por credencialsita que sea, no sé porqué, esta sociedad se empeña en no aceptarnos el carnet de solitario.

Anónimo dijo...

no sabia que era un gorreado, justo cuando planeaba mi vida al lado de maria rita me vengo a enterar por un blog que salia con un tal jorge

yo no soy vos (por suerte!) dijo...

tendria que existir junto con las credenciales comunes una credencial que indique que uno es uno es una confusión, que es un deseo hecho pedazos y que uno fue feliz mientras creia que era el destinatario de la cancion para maria rita

(...) dijo...

buaaaaaaaaaaaaaa.

maria a secas dijo...

sniff sniffffff







yo tengo un nombre que de tan común asusta.....y todas las canciones son para mi, y para mi no es ninguna......

mondo dijo...

ese tema es bellísimo. Muy bellísimo